“ENFÓCATE” me dicen y yo que odio esa palabra

No sé a ti, pero entre más hago, más pienso, más planeomás se me va el enfoque…

Lo sé, odio con todo mi corazón esa palabra, pero la neta es que es una palabra cargada de realidad.

Si a mí me dicen: Gabriela no te enfocas.

Es como darme una patada en el hígado irritado después de hacer un berrinche, de eso que no te dejan comer aguacate.

Me enfada mucho esa palabra, me pone de malas, es más ¡ya me enoje!!!

Pero desgraciadamente mi foco o está fundido o está apagado, porque he tenido mariposas en la cabeza o mejor dicho y nunca mejor expresado tengo flores en la cabeza.

Me es tan fácil pensar qué hacer y cómo hacer que se me olvida cuál es el propósito de hacer.

No sé si me explicó, pero es más fácil para mi estar pensando, ideando y creando que enfocarme en el propósito final.

 

¿Cómo enfocarme?

Buena pregunta, pero creo que antes de hacerme esa pregunta, la primera sería ¿en qué enfocarme?

No me puedo pasar la vida haciendo y haciendo, tengo que pensar en qué hacer con lo que estoy haciendo.

Te juro que no quisiera tener que pensar en eso, sólo quiero hacer y hacer y no pensar para qué lo hago.

Pero creo que llego el momento de madurar la idea y pensar que hacer con lo que hago y con lo que debo y quiero hacer con eso.

Si por mi fuera no vería lo que hago como un medio de intercambio financiero, solo lo haría por el gusto de saber que lo que hago bien.

Pero todo esto cambia cuando escucho a lo lejos…mamá, mamá  y veo a mis dos niñas que cada día crecen más y más y demandan más cosas.

Es ahí cuando me doy cuenta de que no me puedo dar el lujo de solo hacer por hacer, no puedo detenerme a pensar si lo hago bien o mal, simplemente lo tengo que hacer porque tengo un propósito de vida y mis hijas no van a vivir de solo mis ganas.

Y esos momentos son los que me desenfocan.  Sí, hace en mí el efecto contrario, en lugar de enfocarme me desenfoca.

Es cuando empiezo a lo idiota a hacer miles de cosas, tantas que luego no sé qué hacer con ellas.

Ahora sí que es cuando me tengo que enfocar.

 

En busca de mi enfoque

Me sigue cayendo muy mal la palabra así que le vamos a cambiar las letras y le vamos a llamar “lo que quiero hacer”, así me gusta más.

Y lo que quiero hacer es que lo que me apasiona y logra que el tiempo pase y no me dé cuenta que no me he cortado las uñas o que las piernas las tengo peludas, que me sirva para vivir.

Conste que me da mucha vida lo que hago, pero ahora tiene que convertirse en un medio de intercambio, no tanto de vivir, sino más bien de supervivencia, porque en la tienda de juguetes no aceptan pagar con mi pasión por lo que hago, ellos quieren billetitos de papel moneda.

Así que como toda adolescente cuarentona me di a la tarea de auto estudiar qué es lo que quiero y trabajar en “lo que me gusta hacer”.

Ya sé lo que quiero hacer y cómo lo quiero hacer, sí que me llevo varios días o meses re-enfocar mi propósito pero es que la verdad que no me llueve me llovizna y ya ni sé para donde correr.

Por eso lo primero que hice fue detenerme un poco y concentrarme en de verdad analizar cada paso y cada movimiento de lo que voy y estoy haciendo.

 

El mentado enfoque llego, tarde, pero llego.

Lo primero en lo que decidí enfocarme es en saber realmente qué es lo que quiero, y te lo voy a decir en voz alta:

¡QUIERO MI FLORERÍA DE REGRESO!!!

Por si no lo sabías yo soy florista de hueso colorado, mi mundo y mis aguas es la creatividad con flores, cuando por azares del destino me jugo chueco la tuve que quitar me jure a los cuatros vientos que no volvería hacer nada que tuviera que ver con el mundo creativo manual.

No quería volver a hacer nada que me tuviera que estár horas y horas a hacer cosas manuales, pero la verdad es que es lo único que sé hacer, y te lo digo con conocimiento de causa, he tratado de hacer de todos los cursos y nada de nada, lo digital a mi ¡no se me da!!, y no tanto es que no se me dé, no he encontrado que haccer digital.

Yo quiero abrir un local lleno de flores de todos tipos, adornar todo el día la tienda, poner cosas nuevas, atender a novias fastidiosas, limpiar cubetas sucias de agua podrida de flores, quiero que me duela la espalda de estar parada trabajando, extraño estar sentada entre hojas de plantas comiendo frituras y tomado refresco, extraño mi vida…

Así que cuando comprendí eso, pues que me llega el enfoque.

 

Entonces ahora te lo digo con verdadera sapienza

El enfoque te llega cuando sabes realmente qué hacer con lo que quieres hacer, cuando eres netamente sincera contigo misma, cuando no titubeas al decir qué es lo quieres.

Sí que experimentar cosas nuevas y meterte en mundos nuevos te abre la mente y evolucionamos como personas, pero hay algo con lo que vienes a este mundo que es bueno para ti.

Tu verdadera vocación y tu verdadero ser tarde o temprano se llega a manifestar.

Lo bueno de todo esto y de todo este tiempo es que aprendí muchas cosas y conocí mucha gente a la quiero mucho y que siempre van a formar parte muy especial de mi proceso, gente con la quiero estar siempre, y esa eres tú que estas leyendo en este momento.

No me estoy despidiendo, te estoy contando que ya sé por dónde ir, por donde transitar mi cuarentona y descontralada existencia.

Ahora sí que me voy a expotlar como lo que verdaderamente sé hacer.

Así que aquí nos vemos cada vez que tenga algo que contarte, algo que te sirva de ejemplo para tu propio andar creativo en esta vida.

Por mi parte te voy a seguir contando por todos los enredos en los que me meto y cómo salgo de ellos.

Ya sabes que he prometido no callarme nada…

Nos vemos a la próxima!!

 

 

 

 

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